San Francisco es una de las figuras de las cuales más nos enurguellecemos.
Él tiene una relación amorosa y tierna con Dios y un amor simple a todas las cosas, vivenciadas como hermanos y hermanas.
San Francisco inundó la esfera humana de espíritu de benevolencia, fraternidad y paz; que siguen razonando hasta el día de hoy. Por eso en su homenaje se hicieron iglesias, ciudades, escuelas, ríos, instituciones y hay personas que llevan el nombre de Francisco.
También hay comportamientos, símbolos, ideas y sueños que remiten a San Francisco como si él fuera el actor. Y no sin razón porque él siguió vivo en la mente y en los corazones de las personas.
La oración de la Paz no proviene de la pluma de San Francisco histórico, sino de la espiritualidad de San Francisco de la fe; sin él esta oración no hubiera sido formada. Ésta es rezada por los fieles de todos los credos y por los profetas.
Esta oración sirve para despertar al Francisco y a la Clara que duermen dentro de cada uno de nosotros.
San Francisco tiene el don de unir a todos en un mismo espíritu de paz y amor