Mi corazón
Me despertó una llamada al celular. Observé primero el reloj y vi que eran las seis de la mañana.
-Hola Nicole, lamento despertarte a esta hora, pero quiero verte en el estudio lo antes posible. Tengo algo que mostrarte- reconocí la voz de Joshua al instante.
-Ahí estaré- respondí intrigada y con voz muy ronca.
Salté de la cama tratando de imaginar lo que me quería mostrar… seguro era alguna melodía o una letra. Fui con sumo cuidado por el pasillo hacia el baño para no despertar ni a mi madre ni a mi hermana. Me miré en el espejo y vi que estaba hecha un desastre, así que me cepillé los dientes, me lavé la cara y peiné mi cabello para luego atarlo con una colita. Volví a mi habitación y me puse lo primero que vi. Una remera blanca a lunares rojos y unos jeans negros. Me calcé las zapatillas, agarré mi mochila y fui hasta el garaje para agarrar la bicicleta.
El día estaba nublado y húmedo porque había llovido durante la noche. La calle estaba mojada y estaba bastante fresco, por lo que sentí un poco de frío. Me lamenté de no haber agarrado mi campera, pero el frío pasaba a medida que entraba en calor.
Cuando llegué al estudio, estaba esperándome afuera. Me tomó la mano para ayudarme a bajar de la bicicleta y por milésima vez sentí un escalofrío al tocar su mano. Siempre ignoré la razón de ello.
-Más vale que sea importante, porque no me gusta la idea de despertarme a las seis de la mañana un sábado- largué una pequeña risa, la que el devolvió, pero en forma de carcajada.
Subimos las escaleras, abrí la puerta y me encontré con Jeremías y Zacarías sentados en el suelo esperándonos, a quienes saludé con un “hola” poco amistoso, debido a que estaba un poco dormida todavía. Me senté junto a Jeremías, y Joshua se sentó a mi lado.
Joshua agarró su guitarra sin nada comenzó a tocar y a cantar. Yo lo miraba y lo escuchaba con admiración por lo hermosa que era la canción, mientras derramaba algunas lágrimas. Él estaba muy concentrado tocando y cantando, pero lo hacía con el corazón, de una manera… rara.
“Estoy descubriendo que quizás estaba equivocado
que he caído y no puedo hacer esto solo.
Quédate conmigo, es lo que necesito, por favor.
Cántanos una canción y te devolveremos el canto
Podemos cantar a nuestra manera, pero ¿qué sería sin ti?
Ahora no soy nada, y ha pasado tanto tiempo
desde que escuché el sonido, el sonido de mi única esperanza
Esta vez estaré escuchando.
Este corazón, late, late sólo por ti
mi corazón es tuyo
Por favor, no te vayas ahora, no te desvanezcas lejos”*
Cuando terminó, hizo un breve suspiro y levantó su cabeza para mirarme. En ese momento, lo miré fijamente a los ojos y él hizo lo mismo. Me tomó dos segundos darme cuenta de que ésta era la primera vez que nos mirábamos fijamente a los ojos. A ambos nos dio un escalofrío, algo a lo que ambos no le dimos importancia. Sacudió la cabeza para reincorporarse, al igual que yo.
-¿Te ha gustado?- me preguntó muy interesado en conocer mi opinión.
-¡OH! Ha sido hermosa, ¡me fascinó!- le respondí mientras secaba mis lágrimas.
-Estuve toda la noche escribiéndola. ¿Segura que te gusta?
-¡Muy segura!
-Bueno, si es así, puedes volver a tu casa y seguir durmiendo, no te molesto más.
Me levanté, tomé mi mochila (puse una copia de la canción en ella) y saludé con un “adiós” un poco más amigable. Cuando cerraba la puerta y me dirigía a la salida escuché a Jeremías decía algo. Decía algo que me causó curiosidad, así que retrocedí sin hacer ruido para que no notaran que me quedaría detrás de la puerta a escuchar su conversación.
-¡Wow! La has cantado maravillosamente esta vez. Con más sentimiento que cuando nos la mostraste a nosotros - dijo Jeremías.
-Sí, estás en lo cierto, ¿qué pasó esta vez?- preguntó Zacarías.
-Esta canción es para, por y sobre ella-
Abrí mis ojos como platos, muy sorprendida al escuchar la respuesta de Joshua.
-Espero que algún día pueda demostrarle mis sentimientos, y que algún día sepa que esta canción la escribí para ella. Me enamoré apenas la vi, supe que era de verdad, y que no me podría desprender jamás de ese sentimiento-.
No pude evitar derramar otras tantas lágrimas.
-Es tuya. La forma en que te mira, la forma en que te habla, la forma en que actúa cuando está junto a ti, ella siente lo mismo y no sé qué estás esperando para decirle la verdad-agregó Zacarías.
En ese momento lo comprendí todo. ¿Por qué el escalofrío de la mano cada vez que me tocaba con la suya? ¿Por qué al mirarnos fijamente a los ojos sucedía lo mismo? ¿Por qué me gustaba pasar tiempo de sobra con él? ¿Por qué esa canción me emocionó tanto? Lo nuestro… era amor.
Luego, se hizo un gran silencio en el estudio, por lo que creí que habían terminado de hablar, pero no fue así. Antes de que me pudiera ir escucho que Zacarías le dice algo a Joshua.
-¿Qué estás haciendo?
-Estás en lo cierto. Esta es la oportunidad de decirle la verdad. No la voy a dejar escapar, la voy a llamar. Quizás no esté tan lejos.
En ese momento, empieza a sonar mi celular. Sin pensarlo, salí corriendo y buscándolo en mochila el celular. Pero no llegué muy lejos para ya que Joshua había salido corriendo del estudio siguiéndome. ¡Maldición!. Al sonar mi celular detrás de la puerta, era obvio que se había dado cuenta de que estaba escuchando todo. No tuve otra opción que detenerme y enfrentar lo que se venía. En ese momento, deseé no haberme quedado detrás de la puerta. Se debía sentir terrible por lo que había hecho. ¿Volvería a confiar en mí? ¿Para qué estaría corriendo detrás de mí ahora sabiendo lo que había escuchado?
*La canción no es de su autoría, pues la historia está basada e inspirada en ella.