Yo era la única que podía ver a la muerte. Todos pensaban que estaba volviéndome loca, así que deje de decir que visitaba esa casa tan tétrica que me hacía ver cosas muy extrañas.
Solía decir que esa casa esa de la mismísima muerte; y me convencí más cuando vi que mi vecino iba a morir. Traté de advertirle pero me dijo que esos eran inventos estúpidos que sólo una boca podría inventar; en ese momento, vi que la parca se acercaba. Él, mi vecino, no parecía darse cuenta, no podía verla. Yo en cambio sí, lo vi todo. Fue horrible. Vi cómo su alma era arrancada de su cuerpo, ya muerto, que yacía en el suelo. Me quedé inmóvil. Cuando salió su esposa, todavía no podía moverme. Me preguntó a llantos y gritos qué le había hecho; me dijo que iba a denunciarme, que estaba loca y se tiró en el suelo al lado del cuerpo de su marido.
Admitiré que me sentía muy mal, llegué a pensar que estaba “loca”, como todos decían.
Se acercó la policía y me llevaron a la comisaría. Me preguntaron por qué lo había hecho; yo les dije que no había sido, les conté lo que había visto, les conté lo de la casa, de todo. Nuevamente, no me creyeron y dijeron que estaba loca. Yo entendía perfectamente por qué no me creían. Me dejaron sola. Antes de que volvieran me fui, me escapé. No sólo de allí, también escapé de mi vida. Esa noche, dicen que murió mucha más gente de lo común por mi culpa, sólo que no sabían que estaba allí para presenciar cada una de ellas.
Esa misma noche, me maté. ¡No lo soportaba! Nada, nada de lo que, antes, había sido mi vida.
Es el día de hoy que dicen que yo era la maniática que mató a toda la gente el día que morí, que yo era la muerte, el diablo, toda la maldad que existe en el mundo entero concentrado en una sola persona, yo.
Todos los que lean esto deben saber que lo que me empujó a la muerte, fue esa casa maldita, ese cuarto tan extraño, ese don tan siniestro. Cuando la gente vea que sigue muriendo gente sin estar yo presente, espero que se de cuenta de que yo no soy una asesina, que soy sólo una víctima aquí.
Rocío Suárez Navarro